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Migraciones, grupos y transformación social. Cuatro tesis

Migraciones, grupos y transformación social. Cuatro tesis

La crisis iba por su tercer año y nos tenía en el desconcierto. Veníamos desde hace algunos años trabajando en una red, el Ferrocarril Clandestino, de lucha contra las fronteras. Pero desde que la crisis se había convertido en un horizonte nada pasajero, sentíamos que algo, en nuestra práctica, no acababa de encajar. Cada vez había más ruidos: entre el hacer y el sentir, entre la palabra y el acto. Nuestra danza perdía impulso. La crisis era también nuestra crisis.

Empezamos a escribir un texto. Queríamos plantear algunas tesis que dispararan un debate. El objetivo: repensar las ideas de fronteras, de migraciones, que estaban en la base de nuestra red, pero también y sobre todo qué entendíamos por movimientos sociales, de dónde venía la transformación social, etc., a partir de la idea de que la crisis económica caía sobre una crisis anterior, más profunda si cabe: una crisis de la representación política.

La ola 15-M-acampadas nos pilló con las manos sobre el teclado. Conmocionados, alegres, por ese impensable que de golpe se hacía cuerpo, dejamos inmediatamente de escribir. El 15-M hablaba desde esa “gente” que ya no confiaba más que en su propia voz e inauguraba un espacio verdaderamente público: la plaza tomada. No en vano todos los primeros panfletos insistían: “somos personas que hemos venido libre y voluntariamente”. Tocaba escuchar, entender lo nuevo, balbucear.

Tres meses más tarde, retomamos aquel texto que habíamos empezado. Sentíamos que una parte de las intuiciones subyacentes, que un grupo o que varios grupos unidos en plataforma no son lo mismo que un movimiento social, adquiría, en el nuevo contexto, nuevo vigor. Una mañana, una placa apareció en la Puerta del Sol: en ella se leía “Dormíamos, despertábamos”. ¿De qué estaba hecho el sueño anterior? Cuando las personas tienen una capacidad de (auto)convocatoria tan poderosa, ¿cuál es el papel de los espacios organizados?

El texto que aquí presentamos es un intento de desarrollar esta intuición en un terreno muy particular: las realidades migratorias, entendidas como movimiento social que desafía la distribución geopolítica del poder y la riqueza; y esa apuesta, tan propia del Ferrocarril Clandestino, por crear espacios de mestizaje en un tejido social cada vez más sometido a procesos de fragmentación y precarización generalizada.

Descarga el texto completo en pdf pinchando aquí.